
Siempre pensé que la noche
jamás sería interrumpida por otro nuevo día,
que ni los sueños por oscuras pesadillas,
que ni los besos tantas veces deseados
tuviesen el voraz destino
de otros besos en soledad imaginados
ni tan siquiera, soñé, que te soñase….
Y viniste desde ese instante sin tardanza ni premura
con el postrero llegar de las sombras,
revolviendo con tus dedos mi universo alborotado
mientras una y otra vez más ansiaba tu presencia
ya sabia que partirías con cada nuevo amanecer….
Y vivimos mil años encadenados como hiedras suspendidas,
como absurdos mapas para distraídos navegantes
como barcos...