"Dedicado a todos aquellos que intentamos nadar contracorriente en el ámbito cultural de las Islas Canarias"

8 de noviembre de 2013

La sombra a su espalda


El columpio se mueve cimbreante de un lado a otro mientras observo como Elisa sonríe sin cesar, y con cada cadencia pendular del artilugio, vuela más y más alto en la inocencia de quien todo lo desconoce, y total, para que saberlo.

Me llamo Eva, aunque ese no es mi verdadero nombre, tengo veintiséis años y no sé cuántos llevo huyendo de un lugar a otro, ya casi no recuerdo cuántas ciudades, cuántos paisajes distintos, cuántos sentimientos encontrados, ni siquiera recuerdo si hubo un principio en toda esta pesadilla.

Le conocí una mañana de Otoño por el camino que solía llevar a la escuela, y como cualquier muchacha de mi edad, de inmediato sentí una inocente curiosidad mezcla de candor y al mismo tiempo de irrefrenable atracción hacia él. Todas las chicas de los alrededores nos mostrábamos inquietas cuando, como un adonis adolescente, se paseaba por delante de nosotras con la seguridad de quien se siente bello por dentro y por fuera.

Yo no era, sin pecar de falsa modestia, una de las chicas más bellas de la escuela, pero desde un principio noté que nuestra atracción era cuanto menos recíproca. Tras unos lances, que aunque confusos, parecían demostrar que mi intuición era cierta, comenzamos a salir. Luego vino la Universidad y por fin, mi licenciatura. Fueron pasando los años como hojas que caen en Otoño al sólo contacto de una ligera brisa, y tras un noviazgo de lo más común, aunque separado por la distancia, nos casamos por la iglesia, por supuesto, pues ni mi familia ni la suya hubiesen tolerado una convivencia, por así llamarla, contra-natura, y ¡vaya!, buenos son en los pueblos con esos atavismos.

Nos trasladamos a la capital, pues su familia tenía una casa allí, y los primeros meses fueron maravillosos, aunque yo, no salía de casa, casi había abandonado mi carrera, a él no le gustaba que trabajase fuera de casa y aunque a regañadientes lo acepté, le quería tanto.
La primera bofetada fue casi como una noticia que no esperas, como una brisa calurosa que te golpea y ante la que no puedes reaccionar. Fue tras una cena a la que había ido con mis compañeras de universidad, de repente me asaltó con preguntas acerca de; ¿Dónde has ido? ¿Con quién? y, como no le satisfizo las respuestas me “acarició” con esa sutil forma que tienen los que dicen amarte de acariciar para luego desandar lo andado con dos lágrimas recorriendo las mejillas y tres absurdos lo siento.

En los meses siguientes, he estado hospitalizada tres veces y más por dejadez que por miedo, no le he denunciado, y ese fue mi error, porque esto le hizo creer que yo era suya y como mercadería propia, podía hacer conmigo lo que quisiera, así nació Elisa, casi sin quererlo, sin hacer ruido y aún así, nunca le agradeceré lo suficiente la primera vez que vi su cara y supe que jamás dejaría que mi hija viese como él me golpeaba delante de ella. Fue Elisa, como la llama que prende la mecha, como la luz al final del túnel, fue mi salvación pues decidí pedir ayuda y coger lo necesario para huir sin mirar atrás.

Llevamos mucho tiempo huyendo y  ya no tengo miedo por mí, pues la muerte es un sendero que todos habremos un día de cruzar, pero si me preocupa Elisa, si me inquieta la vida que sin merecer le ha tocado vivir, solo espero que el futuro que ha de llegar nos sea más afortunado y que un día la hermana de Elisa que llevo en mis entrañas, ¡ah, se me olvidaba he conocido a alguien!, crezca sin saber que hubo un tiempo en el que el miedo era ese indeseable compañero a quien ninguno de nosotros hemos invitado.
El columpio se mueve cimbreante de un lado a otro mientras observo a Elisa y a Laura como sonríen, sonríen como sólo los niños saben hacerlo, aunque debo confesar que yo aún sigo vigilante, aún sigo vigilando cada sombra que se mueve sospechosa tras de mí.   

Un saludo y espero que os guste

EN LOS PÁRAMOS

Jamás pensé que la emoción tantos años contenida, fuese en este día de emociones y nostalgias, como un viento huracanado que de puro ímpetu perdería su prestancia para transformarse lentamente en una mera brisa y con el paso de tantos abriles se convirtiera en tan sólo un velo de recuerdos.

Ahora que ya llega el ocaso de mi vida y veo, como en un fotograma, todas y cada unas de las experiencias vividas, me he propuesto plasmarlas en este lienzo que se disfraza de carta, para que nunca olvidéis cada una de mis palabras, pues en ellas me reconoceréis cuando ya no esté y aún cuando ni siquiera vosotros estéis.

Mis queridos y bellos amigos, hoy he sentido casi por última vez como, tras muchos años, hervía de nuevo en mis venas la sangre del recuerdo que emanaba de nuestra juventud, de aquella insultante juventud, de aquellas tardes junto al viejo embarcadero, lo sentí como si aún os viese, si, a todos mis viejos camaradas, vuestras caras, vuestras risas, aquella insultante juventud, ¡qué fue de todos aquellas almas cándidas! ¡qué irreparable pérdida!

Fuimos locos con el pelo alborotado, fuimos jóvenes caballos desbocados, si, fuimos impetuosos jóvenes cegados por la euforia del desconocimiento, de la provocadora belleza que sólo la absurda valentía nos infunde, pero, bien sabéis ya, que fuimos al tiempo insensatos dispuestos a arrojarnos inútilmente en las ásperas manos de la inconsciencia, y tan solo por enarbolar aquel desmedido ardor guerrero que una patria y un himno nos insuflaban, ¡qué irreparable pérdida!

Todavía recuerdo aquella mañana cuando recibimos con orgullo e inconsciencia las noticias que llegaban desde el continente, todo había estallado, el mundo conocido había cambiado en minutos, horas, días, y ya nada sería igual, y corrimos, corrimos como gamos asustados hacia las fauces de un lobo fiero e insensato, sin saber que más allá del valor que de nuestros poros brotaba, nos esperaba el dolor, la desesperanza y la muerte.

Hoy, cuando el tiempo ha cerrado las trincheras de mi mente y las heridas de mi alma, camino de nuevo sólo por entre estas verdes montañas, que me recuerdan como esfinges egipcias vuestra belleza, vuestra absurda belleza malgastada, ah, ¡qué irreparable pérdida!

Y desde la humildad de mi perdida prestancia, siembro hoy estos campos que una vez fueron de muerte, de loas bañadas de esperanza para de este modo brindar por mis amigos, por mis amados amigos, por todos aquellos bellos jóvenes que murieron en pos de un absurdo, en la vana defensa de un efímero honor, de una disputa entre hombres que nunca jamás empuñaron un arma ni lucharon en los campos de Europa, en defensa de aquellos que jamás murieron porque fuimos nosotros quienes lo hicimos en su nombre, si, ya sabréis a estas alturas de esta catártica epístola que entre ellos me encuentro, pues mi alma descansa en estos campos donde las suyas moran desde hace casi ya un siglo mientras camino lentamente con mis desnudos pies sobre éstos páramos de divina juventud.
Para mis bellos mirlos ausentes
Espero que os guste 

19 de septiembre de 2013

UN CORTADO ASUSTADO DE CAFÉ


Descansé poco anoche querido diario, ya sabes, no son éstas épocas de vino y rosas, más bien de achaques y penurias, los años no han pasado en balde por mis maltrechos huesos, además, anoche se agolparon muchas ideas en mis sienes, palpitando como corazones desbocados, en fin que le vamos a hacer, la felicidad hace tiempo que emigró de este ya casi irreconocible lugar al que antes conocíamos por...¡bah, qué más da como se llame! vosotros sabéis a cuál me refiero.
En otro tiempo, a la muerte del tirano, que el diablo tenga a su diestra, olvidamos para que todo cambiase, olvidamos mil sinsabores, les olvidamos a ellos, si, olvidamos a aquellos que durante generaciones nos hicieron sentir como perdedores, a aquellos que ganaron, señalaron, juzgaron sin juicios y condenaron, muchas veces al ostracismo, otras tantas al exilio y las más de ellas a paseos nocturnos, torturas o simplemente a la muerte, y a aquellos pocos, a los que nos quedamos nos dejaron muy claro que no éramos nada, excepto inmundicia olvidada por el viento y por el tiempo de la historia, pero cuando los vientos del cambio llegaron como aire limpio a respirar, nuestras heridas trataron de sanar, nuestras cicatrices cerraron casi sin ganas y hasta nosotros olvidamos, si, tratamos de olvidar y perdonar, pero ellos no, ellos no olvidaron, mantuvieron su odio adormecido, plantaron su inquina para construir barricadas de odio larvado en las mentes de sus progenies, en los cerebros y las almas de sus vástagos, si eso hicieron y a fe mía que lo lograron.
Pasaron los años, como pasan los otoños para encontrarse con sus inviernos y más tarde con los ansiados veranos, si, mil veranos fueron llegando lentamente y con ellos fuimos conquistando cumbres hasta ese momento impensables, fuimos ganando con lágrimas y sudor derechos nunca antes disfrutados, un trabajo justo, una sanidad universal para todos, bienestar, educación, y con cada una de esas ante impensables cimas, un soplo de aire se hacia parte de nosotros y nosotros de él, y así lentamente es como fuimos saliendo del más angustioso olvido, poco a poco, paso a paso, con cada nueva senda marcada, con cada nuevo paso adelante arrebatado a la ignorancia, fuimos dejando en nuestras almas de ser olvido y volvimos a recuperar los recuerdos, las vivencias, nuestra esencia de seres humanos regresó, ya no éramos los vencidos, los despojados, los perdedores, no, ya no éramos los otros, pero todo aquello que obtuvimos con tanto vértigo lo hicimos sin tan siquiera valorarlo, fuimos acostumbrándonos a la vida y la vida no sabe de fidelidades, con ella, no existe un para siempre, no, no hay un para siempre en esta vida.
Una mañana de esas en las que el sol no andaba con ganas de recorrer su diario camino, si, una de esas vulgares mañanas, otra vulgar mañana más, nos contaron que la crisis había llegado, si, un algo intangible, abstracto, etéreo, sin rostro ni formas había llegado para quedarse, y habíamos sido nosotros con nuestra soberbia y nuestra codicia por desear más felices, por buscar nuestro particular Santogrial, quiénes la habíamos invitado, si, éramos los culpables dijeron, pero yo no recuerdo haber vivido nunca por encima de mis medios, nunca tuve grandes posibles, quizás, si acaso, lo posible en mi caso fue siempre tan solo lo improbable, en fin, nos mintieron, volvieron una vez más a mentirnos, pero ahora no eran los de antaño, no, ahora era la instruida sangre de aquellos sátrapas, a quienes ya creíamos muertos y enterrados, la que había consumado una venganza tan cruel que ni nosotros mismos hubiésemos podido imaginarla, y con ella habían cumplido el ciclo que a todo ser le es sobrevenido, quisimos ser mariposa por un día, pero la venganza fue sigilosa, y de esa falaz crisis se aprovecharon para especular con nuestras vidas, para apuñalar de nuevo nuestras almas y nosotros les encumbramos, les apoyamos, creímos en sus promesas, en sus mentiras bastardas, olvidando que eran sangre de los mismos que en otro tiempo nos las robaron, y volvieron a engañarnos de nuevo, nos volvieron a matar una vez más, hoy, ya no queda nada de lo que un día obtuvimos con nuestras lágrimas, ellos nos lo han arrebatado todo, nos han quitado hasta las ganas de vivir, han cumplido la venganza que llevaban preparando durante generaciones y ahora ya no tengo fuerzas, ya no me quedan más fuerzas para volver a luchar, me han vencido o casi.
Esta mañana, querido diario, me he levantado temprano, he desayunado tostadas con aceite de oliva y he apurado mi cortado asustado de café como cada día, he llevado a mis nietos al colegio, me he despedido de mis hijas por teléfono antes de que fueran a su trabajo, y he cogido mi coche, mi viejo y destartalado coche, lo he conducido hasta una céntrica calle de la capital y lo he aparcado en una zona de línea azul, por supuesto he pagado religiosamente su ticket, aunque como se que voy a tardar, seguro que me multarán, en fin, ya todo da igual. Luego he caminado unas cuantas calles, he recorrido unas cuantas aceras y me he cruzado con mil caras ausentes que ni siquiera reparaban en que un viejo señor con traje y corbata caminaba por la calle con dos latas de gasolina. Ese es mi plan y por anticipado te lo cuento, cuando lo lean, éste será mi último apunte y ya va siendo hora de que también de ti me despida, adiós, bueno a Dios ni agua.
Últimas noticias: Esta mañana un hombre de edad avanzada se ha inmolado frente a la sede de un conocido partido político en una céntrica calle de la capital, y según cuentan los testigos presentes en el lugar de los hechos gritaba una insistente letanía mientras ardía como una antorcha humana: “Me habéis quitado todo, todo me lo habéis quitado, excepto el derecho a elegir mi muerte, yo os la entrego, haced con ella otra nueva mentira más”.
Fuentes del citado partido rechazaron hacer ningún comentario y simplemente tildaron sus palabras de demagogia y tacharon al suicida de enajenado, se llamaba Pablo Sánchez y era mi amigo.


Dedicado a todos los que lo han perdido todo a manos de los gobernantes mentirosos e inhumanos, excepto su dignidad. Mi recuerdo especial a los valientes suicidas fallecidos en Grecia y España.
Un saludo y espero que os guste

7 de septiembre de 2013

THE GHOST DANCER


Cuando todo había casi acabado ya, un chamán paiute llamado Wovoka, allá por 1889, tuvo una visión durante un eclipse, a través de su visión pudo ver que por medio de “la danza de los espíritus” volvería el tiempo para el pueblo indio, y ésta mesiánica religión se extendió como la pólvora por entre las demás tribus que esperaban, desde la llegada de los wasichu, una forma de redimirse.
Esto puso muy nervioso al gobierno norteamericano y a los colonos, por lo que prohibieron y persiguieron “la danza de los espíritus”. Entonces, el pueblo Tetón-Lakota compuso una canción:
The whole world is coming,
a nation is coming, a nation is coming,
the eagle has brought the message to the tribe
The Father
says so:
Over the whole earth they are coming,
the buffalo are coming, the buffalo are coming,
the crow has brought the message to the people
The Father says so, the Father says so,
A cleansing was coming…
Ancestors would return Buffalo, the natural world…
Borders, alcohol, boundaries had to be replaced with meditation, chanting
and The Ghost Dance.
Traducción:
El mundo entero llega,
una nación llega, una nación llega,
el águila ha traído el mensaje a la tribu
El Padre dice así:
Ellos llegan sobre el mundo entero,
el búfalo llega, el búfalo llega,
el cuervo ha traído el mensaje al pueblo
El Padre lo dice así, El Padre lo dice así,
Una purificación llegaba…
Los ancestros traerán de vuelta al búfalo, el mundo natural…
Las fronteras, el alcohol, los límites, han de ser reemplazados por la meditación,
los cánticos y La Danza de los Espíritus.

En 1890 la religión de “la danza de los espíritus” fue prohibida y declarada una danza de guerra por el departamento de guerra de los Estados Unidos, el 15 de diciembre de 1890, Sitting Bull (Toro Sentado) y 8 de sus guerreros fueron asesinados por un policía indio de la agencia de la reserva. El jefe Big Foot (Pie grande), un medio hermano de Sitting Bull, dio refugio a su gente y se encaminó hacia el campamento de Red Cloud (Nube Roja), pero era viejo, frágil y cogió neumonía. Le achacaron ser “ fomentador de disturbios” y mientras su banda de 350, hombres, mujeres y niños portaban una bandera blanca, el Mayor, Whiteside y los soldados del famoso 7º de caballería les sorprendieron en las riberas del arroyo de Wounded Knee (Rodilla herida).
El coronel Forsyth tomó el mando durante la noche y a la mañana siguiente, el miedo, el resentimiento y los malentendidos desembocaron en la muerte de 290 hombres, mujeres y niños, incluido Big Foot, por tan solo 29 soldados que fueron también abatidos. Posteriormente 23 soldados del 7º de caballería recibieron por su heroica acción medallas de honor del Congreso de los Estados Unidos.
Finalmente, quiero agradeceros estimados lectores, vuestro estímulo para que retomase el camino de la antropología, mi verdadero origen, por fin he vuelto al sendero inicial de éste mi blog, he vuelto a mis raíces, a los nativos norteamericanos, mi verdadera pasión, y he vuelto porque hoy más que nunca debemos recapacitar en torno a todo aquello que este hermoso mundo espiritual nos propone, porque qué es la danza de los espíritus sino una búsqueda de la no violencia, una loa a la exploración en pos de una existencia digna y en paz con todo aquello que nos rodea.
Es una lástima que aún siendo esta “danza de los espíritus” tan solo una héjira hacia el ocaso del mundo nativo norteamericano, esa misma búsqueda mística en sus últimos estertores, se viese envuelta en un pseudo milenarismo religioso que finalmente fuera interpretado no como el último suspiro agonizante de una gloriosa cultura de los jinetes de las llanuras sino más bien como una declaración de guerra en toda regla, que en el fondo nos retrotrae una y otra vez, como en un bucle espacio-temporal, a todo aquello que vivimos hoy en día y que nos hace tener a sensación perenne de que no hemos aprendido nada.



 
Fuente: Song “Ghost Dancers” by Randy Granger from “a Place Called Peace”
Traducción y textos: Mario Manduca Gómez

Un saludo y espero que os guste