"Dedicado a todos aquellos que intentamos nadar contracorriente en el ámbito cultural de las Islas Canarias"

2 de mayo de 2014

El plan

Hoy me he levantado con ganas de Guerra, ¿vaya en qué estaría yo pensando?, no queridos amigos, hoy, aunque lo parezca, no voy a hablaros de aquél ilustre socialismo de antaño, aquél de chaquetas de pana con coderas, congresos en la clandestinidad, de ilusiones de cambio, de dignos líderes, bueno, eso mejor ni mentarlo,  porque de aquellos lodos, estos barros, y como ya sabéis, muchos de ellos, son ahora tan sólo decrépitos y seniles calcos de lo que fueron antaño y hoy en día, solo se puede decir de ellos en su debe, que son tan solo pueriles viejos con altos cargos y grandes sueldos en consejos de administración de grandes empresas que ellos mismos privatizaron, ¿casualidad?, no, no lo creo, y no, hoy no quiero sentir arcadas por el irredento y muchas veces añorado socialismo, porque hoy tengo un plan.
Hoy he despertado con el más optimista de los propósitos, e incauto de mi, me ha dado por creer que nadie antes que yo lo habría pensado, pero me temo, estimados lectores, que me he equivocado una vez más, porque siempre hay alguien que puede haber pergeñado el mismo plan mucho antes de que tú lo hicieras, y al final descubres que tu original idea de acabar con el socialismo gracias a las armas del hastío y la aversión que su inmovilismo nos produce, no es original y a la postre, heme aquí que descubro con estupor que ya se me han adelantado.
Hace semanas o quizás meses que no se nada de mi amigo Rubalcaba, ese Bruto que con daga emponzoñada, apuñala al socialismo de izquierdas en la escalinata del presente, aborreciendo el pasado y seducido por la promesa de un mortecino futuro, y mejor que así sea, porque no se le echa de menos. Si, ahora estoy seguro de que Rubalcaba tiene el oscuro propósito de asesinar al socialismo con las armas de la agonía, la desidia y el petardismo más casposo, y os confieso que cuanto mas lo conozco menos le añoro y más me temo que sea él quién me quite el placer del izquierdicidio.
¿Y qué hacer?, ¿cómo reaccionar ante tamaña indolencia? estimados lectores, cómo evitar que éste incombustible superviviente de la otrora seductora izquierda, no acabe con el ideario, por la derecha de mantilla y tauromaquia, tantas veces atacado y otras tantas defendido por aquellos a los que las ideas de izquierda todavía nos corren por las venas, aún a riesgo de morirnos con la ponzoña del neoliberalismo que poco a poco como una metástasis ruinosa, como hiedra trepadora, se ha ido adueñando de lo que en otro tiempo eran tan solo ideas de progreso y libertad.
Os confieso que todavía habita en mi la ilusión y el deseo de que todos estos vividores, sablistas, embaucadores y sanguijuelas, tantas veces derrotados y otras tantas despreciados por las urnas, tengan la osadía y el decoro de apartarse a un lado y dejen paso a una generación de gente con ideas nuevas, con voraz apetito de un socialismo que engendre nuevos derechos que surjan de las cenizas de todos aquellos cercenados por estos fascistas y que ante todo, carezca de herencia recibida alguna; un socialismo que vuelva a los orígenes, a las calles, a la gente, a las ideas y a derrotar a esta irreductible ultraderecha de toros, vírgenes condecoradas, himnos y misa de domingo, que nos la tenía jurada en la esquina de la historia que fueron los atentados de Atocha y que nos la ha cobrado con creces en precariedad, pobreza y humillación en tan solo dos años de desgobierno. 

En fin, estimados amigos, si, hoy tengo un plan, pero he decidido, después de todas estas confusas grafías, que no os lo voy a contar porque los sueños no se relatan, solo se sueñan y si acaso, se recitan en dulces letanías casi silenciosas, para que, de este modo puedan hacerse realidad, y total, al fin y al cabo, es solo el estéril sueño de alguien que aún sueña.


Un saludo y espero que os guste

23 de abril de 2014

LA OTRA BURBUJA

He vuelto a sentarme frente a mi fiel manzana mordida, extasiado como un orante arrodillado ante un imaginario altar, para implorarle a un demasiado ausente Apolo que me preste por unas horas a unas cuantas de sus musas para con ellas darle forma a tanta rabia contenida, a tanta indignación y a tanta desidia.
Y os preguntaréis el porqué de mi alusiva y recurrente iconografía mitológica, y os lo contaré, ya que me he convertido, si, lo confieso, me he convertido y probablemente ingrese en los próximos meses en las senectudes, dada mi edad, del más salvaje conservadurismo neoliberal europeo porque he visto la luz, si estimados lectores, muy a mi pesar y con la posibilidad de perder los pocos lectores que me aún me queden, he descubierto que el nuevo nicho de negocio y el futuro de nuestro asolado continente europeo está en la pobreza, porque ella es, a la vez, la nueva esclavitud y el nuevo beneficio del siglo XXI.
Y os declaro, no sin antes haber abjurado de mis antiguas creencias, las cuáles encuentro ya trasnochadas, y total si no os hallo, al final de este artículo, de las nuevas convencidos, tengo otras, como Groucho Marx y sus principios, que hoy proclamo que me he postrado confeso e irredento ante los sagrados altares del neoconservadurismo, porque, ya no atino a recordar qué fue de mis antiguos ideales de izquierda, qué de la lucha obrera que admiré, qué de los derechos sociales por los que clamé en las calles, bah, nada, simples retazos de historia derruidos por los nuevos vientos imperantes, por la pujante indolencia del nuevo orden mundial, si, admirados seres inferiores, el Mein Kampf ha resurgido de sus cenizas para morar de nuevo entre nosotros y permanecer en su glorioso y añorado imperio de los mil años, con algunos de retraso si me apuran.
¡Ah!, estimados amigos y amigas, con mis nuevas creencias neoliberales, estoy en la completa seguridad de poder afirmaros que la pobreza es una falacia que no ha existido, existe ni nunca existió, es tan solo una hipérbole como lo son la dependencia, la injusticia, la corrupción y la codicia, y quién ose decir lo contrario será tachado de demagogo y desterrado a la ignominia periodística, al escarnio televisivo y si persiste, a una casual e inesperada inspección por sorpresa de hacienda, pues sin duda, demagogia es atreverse a exponer que esta crisis, ¿qué crisis?, ha traído más desigualdad, miseria y pobreza, y yo declaro que mienten, si, mienten aquellos que se atreven tan siquiera a sugerir tamaño sofisma, pues la pobreza, si existiese, que lo dudo, es tan solo una virtud que adorna el simpar discurrir del populacho, de la plebe, del común de los mortales, y sin ella, qué otra virtud podría adornar sus estériles vidas, en fin, la pobreza necesita a los pobres como la riqueza necesita unos pocos de ricos que sepan aprovecharla. 

Qué más os podría contar, estimados lectores, que no haya sido ya contado, bueno tal vez haya algo que merezca ser finalmente comentado, y que quizás os interese conocer o acaso si recordar, y es que hubo un tiempo en que vivimos en una burbuja de codicia y opulencia que nos llevó en volandas hasta donde estamos hoy en día, pero de la cual no aprendimos nada, y quizás sea la historia, que es sabia consejera, la que nos de una nueva oportunidad para liberarnos de todos aquellos que nos trajeron hasta aquí y cuyo bastardo ideario he intentado plasmar entre estas líneas, espero que cuando os acerquéis a una urna en los próximos meses o años, penséis en esa otra burbuja de pobreza, que os confieso espero les explote en sus caras, con la que las políticas neoliberales nos han obsequiado durante estos años y en conciencia, decidáis y decidamos enviarlos a todos al lugar del que nunca debieron salir, que no es otro que la basura a la que pertenecen.


Un saludo y espero que os guste

22 de febrero de 2014

Como el iceberg al Titanic

En primer lugar, creo que debo daros la explicación debida y pediros disculpas, estimados lectores, por mi larga pero necesaria ausencia de éste, mi pequeño Shangri-La, que más que blog de literatura y de actualidad, es para mi salud mental como un socorrido salvavidas que me mantiene lastimosamente a flote en este océano enfurecido en el que intento evitar el exilio y el desarraigo de las ideas, que mas parecen por momentos alejadas que latentes en mi cabeza, y en segundo lugar, porque era necesaria también una pausa en mi discurrir literario, ya que, ha habido momentos durante estos meses en los que se me hacía imposible abstraerme para escribir ante la incredulidad y la repugnancia que sentía y siento frente a esta galopante corrupción moral y social que azota este país anteriormente llamado España y que actualmente nos “Espanta”.
Y os preguntaréis, ¿qué tiene esto que ver esto con la literatura y con la poesía? Pues para mí, todo y nada, todo porque no existe poesía en la indolencia con la que nos trata este sistema purulento y carcomido, que prefiere dejar morir enfermos en pasillos de hospitales, desahuciar familias con hijos con diversidades funcionales o disparar pelotas de goma a inmigrantes mientras nadan buscando una costa en calma donde saciar su necesidad de una vida mejor. Y nada, porque de qué sirve la literatura si no se sumerge toda ella en las procelosas aguas de la actualidad para sacar a la superficie aquello que nos denosta como seres humanos, de que vale la literatura si no es como arma de conciencia, de critica, de superioridad moral ante la inmundicia, pues eso, en fin, que este humilde amanuense necesitaba limpiar su alma para poder seguir escribiendo sin sentirse moralmente sucio y vitalmente exhausto.
Y tras la debida explicación ante este largo ínterin literario, me meteré entre harinas, pues como decía aquél: los dioses moran siempre entre los pucheros, y aunque no disertaré en este articulo sobre deidades ni sobre realidades culinarias, si intentaré, con mis palabras sin valor, señalar a quienes guían este Titanic hacia el iceberg de la pobreza y el desastre de la desigualdad.
Hace escasamente dos años, como ya conocéis, 11 millones de mutantes, o como se llamen, pusieron sus vanas ilusiones en un mediocre de medio pelo, un segundón de tres al cuarto, un sobreviviente a toda catástrofe social o moral por las que ha pasado simplemente reptando, y que tras continuas derrotas llegó al poder no por méritos propios sino más bien por errores de los otros, prometiendo todo aquello que los incautos querían oír y creer, pero hoy, tras dos años de rescates bancarios, de recortes en derechos sociales, en libertades, las cuáles no voy a enumerar aquí para no  insistir mas sobre el asunto porque ya las habéis padecido como yo, y tras una continua cascada de corrupción en su partido, con tres tesoreros nacionales imputados y más de 90 cargos públicos del PP -sobre todo alcaldes y concejales- inmersos en los últimos cinco años en casos de supuesta corrupción; Mariano, el mediocre, sigue en la sombra, agazapado, como un insecto que se siente atraído por la luz pero que ante la imagen de la llama huye esperando siempre que sean los otros los que ardan, que ya pasará el fuego de largo por su lado, y de esa guisa, sigue clamando cada mañana a la espera de una llamada de los mercados, de una cifra maquillada por las estadísticas, que le proporcione la posibilidad de engancharse a un segundo mandato inmerecido con el que nos lleve directamente hacia un puerto seguro que ya no existe, un puerto a dónde ni el mismo cree que puede dirigir este barco, pero ese extremo a Mariano no le preocupa, ya que aunque sabe muy bien que la gente no le cree ni le creerá e intuye que ni sus promesas ni sus actos de fe son ya digeribles por una sociedad harta y siempre al punto de un estallido social que no llega, como buen líder mesiánico que es, propio de la derecha de este país, aún se siente elegido, por su particular destino, para tamaña hazaña histórica.
Mariano, ese actor de segunda fila, de película de serie B, ese petimetre cortesano que siempre caminó tras la espalda de un supuesto líder, ese, ese que se llama a si mismo lo que nunca ha demostrado ser: un  presidente de y para todos, debe ahora y de una vez por todas asumir su responsabilidad por la corrupción, por su ineptitud para bajar las cifras del paro, a pesar del recorte salarial y de la creciente precariedad laboral que nos lleva sin remisión hacia la indigencia social, pues él es el profeta y los que le siguen sus mulás, y nada ni nadie podrá evitar ya que pase a la historia como el peor y más inepto presidente de este país, incluso aún peor que su predecesor, el ínclito y simplón Zapatero.
Y cuál, os preguntaréis, es la parábola final de este artículo, cuál es la moraleja de esta pesadilla después de Navidad, pues simplemente que no hay mal que por mal no venga, si, porque a este Edward John Smith, capitán del Titanic, aún le quedan y con él a sus profetas del desastre dos años para acabar con todos nosotros y con nuestro estado del bienestar, y éste que suscribe, éste que ha vuelto de su necesario retiro para seguir declarando y postulando aquello que piensa, solo os propone dos cosas: la primera, que estaré aquí para denunciarles con fuerzas renovadas, y espero que vosotros también, y la segunda, que ante un capitán de tamaña impericia, os confieso que  cada día tengo más fe en el iceberg.



Un saludo y espero que os guste

3 de diciembre de 2013

De improviso


Llegaste así, tan de improviso
que apenas acerté a dibujarte con mis dedos
y aún hoy, me pregunto tantas veces
de qué lugar surgiste,
pues entre sonrisas
que como sombrillas intentaban tapar el arcoíris,
te erigiste orgullosa para que el sol
no marchitase de contento tu alegría,
hubo paisajes, rocas, simientes,
maíz y el rumor de una caracola en tus risas…

Y entonces, cuando menos lo esperaba,
cuando apenas intuía tu mirada
cuando tan siquiera atinaba a percibir
que lentamente te acercabas
llegaste tú, mi hermosa rosa
de piernas de alambre y de pálida cara
y desde ese día no me acostumbro
si no veo tu silueta cada día
junto a mi puerta sentada…

No supe, apenas pasados cuatro días
desde que intuí tu llegada
que tras el oeste de montes
de indescifrable pronunciación para mi
poco a poco te hacías forma
transformando en mariposa
lo que antes apenas era
una oruga desterrando su crisálida….

Mi pequeña mariposa,
mi querida y risueña primavera desatada
piensas que he sido yo quién he puesto letras
a cada una de tus páginas
y no atinas tan siquiera a imaginar
que con cada una de tus risas,
con cada palabra de tus labios obsequiada
has sido tú quién le ha dado sentido a mi playa sin arena
a este mar que era yo, sin mareas ni ensenada…

Por eso, ahora que aún puedo echarte de menos
entre estas letras varadas
y se me hacen insufribles los días
que para tenerte a mi lado aún me faltan,
hoy te quiero confesar, que pintaré con mi sueño un camino
que sólo tú sepas descifrar,
para llegues a mi lado, de improviso…
Para mi tesoro, mi niña, mi Ana
Un saludo y espero que os guste