"Dedicado a todos aquellos que intentamos nadar contracorriente en el ámbito cultural de las Islas Canarias"

30 de agosto de 2011

LA INSUFRIBLE PETULANCIA GRATUITA


Me he propuesto como siempre en mis artículos no mentir, no insultar, ni tan siquiera menospreciar con el fin de intentar comprender, pero presiento que en este caso, me va a resultar excesivamente complicado. Por todo ello, prometo que no voy a mentir, que intentaré no insultar, ya se califican ellos mismos y en cuanto a menospreciarlos, lo siento, la cruzada ultraconservadora me parece más un grupo de fanáticas grupies siguiendo obsesivamente a un señor que durante años dirigió la polémica congregación para la doctrina de la fe, sucesora de la inquisición, o sea, un patético Torquemada con cara más de muñeco diabólico que de varón rezumando santidad.
Escribo este artículo a menos de 24 horas de que éste señor, al que voy a evitar mencionar para no darle más publicidad, erigido por obra de no sé que santidad evanescente, visite Madrid en medio de un alborozo propio de jovencitos del “Tea Party” internacional, entonando fanáticas letanías catequistas de fin de semana y yo me pregunto:¿pero este país no era supuestamente aconfesional? Pues va a ser que no.
Durante este mes de agosto, he tenido la oportunidad de visitar Madrid, de estar en Sol con los últimos compañeros que mantenían puestos de información sobre el movimiento 15M, sin saber que tan sólo 24 horas después, iban a ser desalojados como alimañas y comento este detalle mientras una manifestación laica, palabra fútil donde las haya, se pasea por Madrid, como apestados, rodeados de enormes medidas policiales y yo me pregunto: ¿qué diferencia existe entre ambos movimientos para que unos hayan sido tachados de herejes, violentos y otros improperios, mientras los otros son la vanguardia de una juventud provista de sólidos valores?.
Pero de verdad que no os da vergüenza, de verdad que cuando os miráis en el espejo no sentís la incongruencia de vuestras intangibles creencias, de vuestros fanáticos postulados en un mundo de pobreza, de hambre, de guerras, de paro. Os gastáis millones de euros para que un señor y su corte de plañideras os confiesen a la intemperie y os perdonen los pecados, pero y la soberbia, os perdonarán también vuestra soberbia.
Yo, mi yo, como decía Walt Whitman, yo reniego de esta feria de las vanidades, reniego de vuestro fanatismo, mientras criticáis otros fanatismos y os jactáis en vuestra ignorancia calificándonos como “una corriente de radicalismo laico”, no señores, yo no soy un radical laico, yo soy ateo, apostata y reniego de vuestra iglesia, de vuestras orgías de fe, de vuestros grupos ultraconservadores, de vuestros fastos, de vuestra política de libertad para los que piensen como vosotros, yo os desprecio, desprecio vuestra patética  manía de decirnos lo que está bien o mal, de señalar vuestro cielo y nuestro infierno, dejadme que yo elija los míos en la tierra que los vuestros ya los hallaréis a base de “ostias y plegarias” en el cielo.
Decís que no se os ha ayudado desde las instituciones, que no costáis nada a las arcas del estado, y quien coño va a pagar las dietas y las horas extras a los miles de policías, de profesionales de los servicios médicos, de barrenderos, etc.
Pena, da verdadera pena, ver como unos pretorianos al mandado de sus amos golpean con saña a ciudadanos que sólo claman por algo que les parece injusto, aduciendo provocación y amenazas, mientras hacen de guardia de corps, como borregos, de aquellos que si provocan con el insultante ejercicio de vigorexia de una iglesia que se miente a si misma mostrando un poder que ella misma sabe que es ficticio, pues su poder de congregar fanáticos no esconde sino su insufrible vanidad, no señores,  mi respeto no lo tendrán jamás ni la Curia romana, ni los movimientos catecumenales, ni las monjas de clausura, ni el Opus Dei, mi respeto va dirigido hacia aquellos que hacen el bien en la sombra, sin alharacas,  hacia todos aquellos que desde su fe y no la mía, sirven a los demás allí donde se les necesita, siempre desde la humildad y no desde la vanidad y la soberbia de la que sin duda habéis hecho gala en éste caluroso agosto de Madrid. ¡Perdónales porque, éstos, si saben lo que hacen! 

Un saludo y espero que os guste

26 de julio de 2011

El Secreto a voces


De repente algo cayó de un bolsillo y mi vida y la de mi familia cambió para siempre.

Desde que tengo uso de razón, mi familia había sido como el rotar de las aspas de un molino, siempre girando sin cesar, al vaivén que marcan los vientos de la decencia y de las buenas formas y debo confesar que de esa manera nos había ido siempre aparentemente bien.

Mi padre era un respetable cargo de un partido político, siempre dispuesto a mostrar su cara más agradable de puertas afuera, siempre con sus códigos y sus reglas, sus estereotipos y sus consejos, los cuales a menudo no eran requeridos, pero aún así, predicados una y otra vez hasta la extenuación y el hastío, retazos arcaicos venidos de otras épocas ya remotas.

Mi madre era un dechado de virtudes, su único fin en la vida era servir incondicionalmente a la humanidad con su vida y pasar a la siguiente, según ella creía, con inquebrantable fe, siguiendo las pautas marcadas desde su más tierna infancia; respeto y sumisión fueron siempre sus preceptos. Mi hermana fue instruida bajo la misma receta y con los mismos ingredientes que conformaban el menú de su alter ego, mi madre.

La vida en casa era o parecía ser feliz, nadie preguntaba y creo que aunque todos lo intuíamos, a nadie le interesaban las respuestas, tampoco importaban las constantes llamadas de teléfono, sus camisas manchadas de carmín, sus billetes arrugados y los perfumes baratos que enturbiaban las ideas y que aunque no inadvertidos, parecían quedar ocultos tras la nebulosa del perfecto matrimonio. Nuestra máxima era callar y seguir adelante, él traía el dinero a casa, pagaba nuestros estudios, mantenía nuestros caprichos y sostenía nuestro status, aunque fue mamá quien en realidad llevó porvenir a aquél matrimonio de apariencias, él era el rey, nosotros éramos sus vasallos, mi madre la concubina y las más de las veces meretriz de sus deseos y pasiones ocultas, pero nunca nos quejamos, nunca hubo una palabra más alta que otra, y si la hubo, siempre se mantuvo en el silencio, más aún, os confieso que yo siempre ansié ser como él.

Yo, creo que no os he hablado aún de mí. Crecí escuchando como mi padre se desvivía en halagos hacía su hijo, que si era su viva imagen, que si algún día heredaría su posición y cargos, como si estos fuesen hereditarios, o lo son, no lo sé. Bueno en fin, mientras mi hermana era un objeto que parecía pertenecer sólo a mi madre y parecía poseer un destino ya marcado en su camino; el mismo que el de ella. Yo era un machote que sin duda llegaría a ser un “Don Juan” de bar de carretera, un ilustre aficionado a las putas y al alcohol, en resumen, una copia de mi padre, un hombre cabal, de esos que se visten por los pies.

¡Que absurda es la vida! cuando el drama de la verdad está oculto tras la farsa las apariencias. Esta mañana mientras mi madre doblaba y discretamente registraba mi ropa, algo a lo que, en un principio, no prestó atención cayó de mis bolsillos, una solicitud de matrimonio en el registro civil y aunque en un principio no recayó en los nombres que aparecían en el papel, más tarde cayó en la cuenta, y todas sus sospechas se confirmaron, el nombre que aparecía en la solicitud era el mío y el de mi pareja. Como ya habréis supuesto soy homosexual, mis amigos ya no son tan amigos, mi madre asiste cada vez más a misa del brazo de mi hermana, mi padre abandonó el partido, ahora se dedica a sus viñedos y a sus amantes, mi pareja y yo nos casaremos en octubre, si el tiempo y la autoridad lo permiten.


Un saludo y espero que os guste

TORN-Natalie Imbruglia


Un saludo y espero que os guste

20 de julio de 2011

Al Respirar-Vetusta Morla


Un saludo y espero que os guste